La pluma es valiente, mucho más que quienes entre sus manos la sujetan. Por eso ella se atreve, descarada, a revelar todo aquello que la boca, que los labios, de quienes con mayor o menor acierto la empuñan, no son capaces. No trates de buscar sentido a mis palabras, quizá sean fruto de un sueño, o de un desvelo, o de ambos, quien sabe...
Que tu alma me hable en metáforas
versos o en simple silencios. Mi único deseo es dialogar con ella y con aquella luna guardada en mi armario, ahuyentando miedos pasajeros que solo quiero mirarla perdiendo la noción del tiempo.